Cueva, Gaspar de la (Sevilla ca.1587- Lima).

Parte con destino a Perú en 1613. Diez años más tarde compite con Martín Alonso de Mesa por la adjudicación de la sillería de la catedral de Lima, que finalmente adjudican al escultor Pedro de Noguera, y que realiza en colaboración con Luis Ortiz de Vargas y el propio Mesa. Hacia 1626 se encarga de concluir el retablo de la Concepción de esta ciudad, que alberga la obra de Montañés y que se había quedado sin terminar por la muerte de Alonso de Mesa. Tras la escasa fortuna que, al parecer, tuvo en Lima, Gaspar de la Cueva decide marchar a Potosí. Allí trabaja en la realización de una serie de esculturas para la Iglesia de San Agustín, entre las que destaca el Cristo de Burgos. Otras obras que merecen una mención especial son el Cristo Crucificado y Cristo atado a la columna, que se conservan en la Iglesia de San Lorenzo de la misma ciudad boliviana. En Sucre se ha localizado un San Juan Bautista en posición frontal y carente de movimiento. Por último, en el Santuario de Copacabana también se conserva un Cristo Crucificado, de tres clavos de gran interés. FOTO – Gaspar de la Cueva. Cristo atado a la columna. Iglesia de San Lorenzo. Potosí. Bolivia. ca. 1630.