DIVINA PASTORA

la-divina-pastoraLa advocación de la Virgen María con el título de Divina Pastora de las Almas tiene su origen en la visión que el fraile capuchino Isidoro de Sevilla presenció en el coro bajo de su iglesia conventual el 24 de junio de 1703. Posteriormente, el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen, volvió a tener otra aparición con la misma  efigie y “dos ángeles sosteniendo en sus manos una corona imperial en actitud de posarla sobre la cabeza de la Emperatriz del Cielo”. Tras estos sucesos, el religioso describió a un reconocido pintor  la escena con el objeto de confeccionar un estandarte para la procesión pública del Rosario de aquel año. La propagación del culto no solo se expandió rápidamente entre la feligresía hispalense y andaluza, sino que el propio inspirador del icono señaló en uno de sus escritos que “en otras remotisimas partes de las Indias hay innumerables estampas y muchas pinturas de la Divina Pastora”. La difusión y arraigo de la imagen en los virreinatos americanos se debió tanto al papel de los misioneros capuchinos en la evangelización de las inhóspitas regiones meridionales, donde la llevaron como abanderada en la conversión de los nativos, como de los devotos indianos, quienes a través de grabados y láminas consiguieron expandir esta veneración mariana. Gracias a este fenómeno los artistas locales comenzaron a realizar numerosas composiciones que reflejaban el prototipo de la iconografía sevillana unido a los aportes particulares de cada una de las escuelas pictóricas, incluyendo en algunos casos más heterodoxos elementos de carácter emblemático

 

Imagen: José de Páez. Divina Pastora. ca. 1760. Escuela novohispana.