SAN FRANCISCO SOLANO

OLYMPUS DIGITAL CAMERANació en Montilla (Córdoba) el 10 de marzo de 1549 y a temprana edad ingresó en el convento de franciscanos reformados de su localidad. Dedicó la primera etapa de su vida a la contemplación mística, a las labores caritativas con los más desfavorecidos y a la instrucción de novicios en diversos cenobios de las provincias de Andalucía y Castilla. En 1589 fue enviado al virreinato del Perú donde desempeñó una intensa tarea evangelizadora en las tierras del Tucumán y la Paracuaria durante más de quince años. En el período final de su apostolado estuvo destinado como guardián del convento de Trujillo y después en la Casa General de Lima, en la que conmovió a sus habitantes con sus prédicas y ejemplos de penitencia, donde murió en olor de santidad el 14 de julio de 1610. Desde los ejemplares de su “vera efigie” tomados tras su fallecimiento, la imágenes del santo se difundieron rápidamente en los territorios americanos, sobre todo en las regiones andinas, tanto en las fundaciones de la orden seráfica como por medio de devotos particulares que atribuían a su intercesión numerosos hechos milagrosos. El extenso repertorio iconográfico existente varía desde las representaciones individualizadas, con ciertas semejanzas a San Francisco de Asís dada su profunda admiración hacia éste, acompañado de un violín, de instrumentos mortificadores o rodeado de nativos, hasta las series hagiográficas, pasando por otras de contenido alegórico, como el grabado realizado con motivo de su canonización en 1729 inserto en la relación festiva  de los episodios limeños titulada El Sol y Año Feliz del Perú.

 

Imagen: Anónimo. San Francisco Solano. Siglo XVII. Escuela potosina.